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3 efectos de la pornografía



“Que la pornografía no es tan mala.” “Que yo no le hago mal a nadie.” “Que soy un «consumidor social».” “Que puedo dejarla cuando quiera.” Estos y otros argumentos solemos escuchar para justificar el consumo de pornografía. Pero, ¿qué sucede cuando uno siente que la pornografía se ha vuelto un problema?


Te quiero compartir 3 efectos negativos que he podido identificar en mis sesiones con hombres y mujeres para quienes la pornografía se volvió problemática, especialmente en el marco de una relación. Estos efectos suelen funcionar como una escalera en caracol. En algunos momentos piensas que se han superado y pueden volver a aparecer.


1. Complejo de inferioridad e inseguridad personal


Los que experimentamos —o hemos experimentado— sentirnos atrapados por la pornografía, nos creemos poca cosa. Nunca será suficiente lo que hagamos. Siempre los demás serán mejores que nosotros. Nunca podré amar de verdad. Nunca podré estar a la altura de mi pareja. Presta atención a las palabras que usé a propósito: nunca y siempre. Son palabras que absolutizan. Son peligrosas. Las usamos sin darnos cuenta. Podemos llegar a creer que no servimos para nada. ¡Wuau!


He llegado a conversar con personas que han querido suicidarse ante las recaídas frecuentes. “No sirvo, nunca voy a poder salir de esto.” “Nunca voy a poder ser mejor.” “Todos son mejores que yo.” Junto con esto, a muchos les pasa que tienen mucha inseguridad para acercarse a una mujer o a un hombre: “No soy atractivo/a; no vale la pena pasar tiempo conmigo, soy aburrido/a.” ¡Hey! ¡Para un poco! Deja fluir tu vida, asómate al sol, mira el cielo. La vida es más que tu dificultad con la pornografía. Recuerda que hay salida.


2. Vergüenza y desconfianza


Da vergüenza contárselo a tu esposo/esposa, novio/novia. Es difícil enfrentar a tu ser querido y decirle lo que has venido pasando. Y también es duro para quien lo escucha. Es natural que pueda surgir desconfianza, una herida que cuesta sanar.


¿En qué sentido desconfianza? En que la otra persona puede empezar a pensar: “¿Cuántas veces lo habrá hecho?” “¿Cuántas veces lo volverá a hacer?” “En la intimidad, ¿está conmigo o está pensando en la pornografía?” Para las esposas, es muy duro pensar qué está haciendo el esposo luego del trabajo. “¿Me estará mintiendo?” “¿En qué gasta el dinero?”


3. Creer que nunca podré ser bueno/a en la intimidad


En una relación, el consumo de pornografía puede llevar a tener pensamientos como: “¿Podré satisfacer a mi pareja?” “Nunca podré hacer lo que se ve en las escenas porno.” “Me da miedo que mi pareja me pida hacer ciertas cosas que yo no quiero y se enfade.” “Tengo miedo de engañar a mi pareja con mi mente.” “Tengo miedo de estar pensando en la pornografía durante la intimidad.” “¿Qué pasa si no «funciono» como en las escenas porno?” “¿Qué pasa si me aburro de mi pareja o ésta se aburre de mí?”


La pornografía te resetea el cerebro. Te induce a una cantidad de estímulos e imágenes que son imposibles en la realidad. Por eso te recomiendo que te vayas alejando de esta nueva droga. Si te animas, te recomiendo que leas el siguiente artículo: 5 pasos para dejar la pornografía. También puedes seguirme en mi canal de Youtube, y suscribirte a mi lista de difusión, donde envío tips por WhatsApp haciendo click aquí.